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Un poco de la historia de Matariz:
La Playa de Matariz se encuentra un pequeño pueblo que abriga aproximadamente 73 familias. Hoy día la principal actividad económica es el turismo, pero eso solo se inició en mediados de la década de 1990.
En el inicio del siglo XX, las familias sobrevivían de una agricultura de subsistencia y de la pesca artesanal. Con el pasar de los años, la cultura de banana fue ganando espacio en la cuesta paulista, y la Hacienda San Francisco en Matariz, se empezó a explotar el producto. Centenas y centenas de cachos de banana eran enviados al continente todas las semanas. Al mismo tiempo, los habitantes cultivaban productos de subsistencia (mandioca, maíz, frijoles) y fabricaban harina para el propio consumo.
Alrededor de los años 1930, las primeras fábricas de sardina empiezan a aparecer en la Ilha Grande y años después Matariz también obtiene su primera empresa pesquera. Tiempos después, la fábrica fue asumida por el señor Odaka que la transformó en la más grande del ramo en la Ilha Grande. Al lado, funcionaba también la fábrica de sardina de la familia Tonaki. Las ruinas de los dos edificios pueden ser vistas tan pronto se llega a Matariz.
No se puede afirmar con precisión las razones que llevaron a la decadencia de las fábricas de sardina de la Ilha Grande en la segunda mitad de la década de 1980, pero es posible que la pesca predatoria y consecuentemente la disminución de la oferta de sardina, asociada a la concurrencia de otras regiones del país y las crecientes exigencias de la fiscalización hayan contribuido para la inviabilidad de esas empresas, en su mayoría, familiares.
Y, en fin, el turismo surge en la década de 1990 como una nueva posibilidad.
La Playa de Matariz mantiene hasta hoy las características de un pequeño poblado de pescadores, donde todos se conocen y se juntan para narrar cuentos debajo de la almendrera. Un sitio tranquilo, cercado de mucha naturaleza y de muchas historias.
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